martes, 10 de agosto de 2021

Las Máximas a Merceditas

 

 Estudiante

Eduardo Repond 

Computación I

LAS MÁXIMAS A MERCEDITAS


En 1825  José de San Martín redactó doce máximas para su hija Mercedes Tomasa de San Martín, que tenía entonces 9 años. Quiso de esta manera contribuir a que Merceditas (que 2 años antes había quedado huérfana de madre) lograra alcanzar la felicidad en su vida. 

1.- Humanizar el carácter y mostrarse sensible aun con los insectos.

2. Inspirar amor a la verdad y odio a la mentira.


3. Inspirar gran Confianza y Amistad, pero uniendo el respeto.


4. Estimular en Mercedes la caridad con los pobres.


5. Respeto sobre la propiedad ajena.


6. Acostumbrarla a guardar un secreto.


7. Inspirar sentimientos de indulgencia hacia todas las Religiones.


8. Dulzura con los criados, pobres y viejos.


9. Que hable poco y lo preciso.


10. Acostumbrarla a estar formal en la mesa.


11. Amor al aseo y desprecio al lujo.


12. Inspirarle amor por la Patria y por la Libertad.

Biografía del Gral. Don José de San Martín

 Trabajo de Ana María Durso

La bibliografia de sus batallas son amplias y diversas, veremos aquí perfilados algunos extractos de su vida obtenidos de la busqueda en internet, que en similitud son parecidos y determinan conceptualmente la mirada de su idiologia y el carácter que reflejo en su vida.

 

La singularidad del perfil heroico de José de San Martín viene dada, más que por sus hazañas exteriores, por la grandeza interior de su carácter. Pocos hombres públicos pueden exhibir una trayectoria tan limpia en la historia de América: habiendo alcanzado la máxima gloria militar en las batallas más decisivas, renunció luego con obstinada coherencia a asumir el poder político, conformándose con ganar para los pueblos hispanoamericanos la anhelada libertad por la que luchaban.

Sus campañas militares cambiaron el signo de la historia americana durante el proceso de descolonización acaecido a principios del siglo XIX. A su lucidez estratégica se deben los planteamientos militares que llevarían a la independencia de Chile y de Perú, centro neurálgico del poderío español cuya caída conduciría a la de todo el continente. Si luego dejó en manos menos nobles las extenuantes guerras civiles y partidistas que acabaron por malbaratar los más bellos sueños de los patriotas, fue por esa misma pureza y rectitud de principios. Achacoso, postergado y ciego, San Martín moriría decentemente en su cama, en un remoto rincón de Francia, cargado de honores y exonerado de toda responsabilidad sobre el destino tortuoso de aquellas amadas tierras cuya independencia había ganado con el valor de su sable.

 

Las batallas en el hemisferio sur trascendieron en el continente por ello, el retiro de las armas aconteció bajo las siguientes circunstancias.

San Martín había decidido retirarse; consideraba cumplido su deber de liberar a los pueblos y no quiso participar en las luchas intestinas por el poder. En octubre de 1822 llegó a Chile; en verano de 1823 cruzó los Andes y pasó a Mendoza con la idea de establecerse allí, apartado de la vida pública. Pero las muchas críticas adversas que le atribuían aspiraciones de mando y el fallecimiento de su esposa lo determinaron a partir en febrero de 1824 rumbo a Europa, acompañado por su hija Merceditas, que en esa época tenía siete años.

Residió un tiempo en Gran Bretaña y de allí se trasladó a Bruselas (Bélgica), donde vivió modestamente; su menguada renta apenas le alcanzaba para pagar el colegio de Mercedes. Hacia 1827 se deterioró su salud, resentida por el reumatismo, y su situación económica: las rentas apenas le llegaban para su manutención. Durante esos años en Europa arrastró además una incurable nostalgia de su patria.

Su última tentativa de regreso tuvo lugar en 1829. Dos años antes había ofrecido sus servicios a las autoridades argentinas para la guerra contra el Imperio brasileño; en esta ocasión, embarcó hacia Buenos Aires con la intención de mediar en el devastador conflicto entre federalistas y centralistas. Sin embargo, al llegar encontró su patria en tal grado de descomposición por las luchas fraticidas que desistió de su intento, y, pese a los requerimientos de algunos amigos, no puso pie en la añorada costa argentina.

Regresó a Bélgica y en 1831 pasó a París, donde residió junto al Sena, en la finca de Grand-Bourg. Gracias a la solicitud de su pródigo amigo don Alejandro Aguado, compañero de armas en España, pudo pasar el postrero tramo de su vida sin vergonzosas estrecheces. En 1848 se instaló en su definitiva residencia de Boulogne-sur-Mer (Francia), donde moriría en 1850.

Acto 17 de Agosto Día del Fallecimiento del Gral. Don José de San Martín.

 

JOSÉ DE SAN MARTIN

Estudiante de Computación I: Milyan Santos


 
 

La personalidad del General San Martín

 

"Fue un hombre tenaz, valiente, sencillo, sabio, severo, optimista, pero también tenía sus debilidades y limitaciones.
Se decía que le gustaba mucho jugar al ajedrez, por eso se lo consideraba un gran estratega.
San Martín nunca conquistó naciones las liberó. Esto es lo que lo diferencia del hombre común, ambicioso o aventurero. Renunció a puestos políticos y al poder, rechazó honores, privilegios y recompensas.
El hombre que colocó tantas veces en peligro su vida, tuvo tiempo para demostrar su amor paternal. Le escribió una serie de normas a su hija Mercedes en las que se encuentran implícitos los valores que siempre puso en práctica, como el amor hacia el prójimo, el saber guardar un secreto, el respeto, la confianza, la humildad…
Por todo lo leído e investigado llego a la conclusión de que era una excelente persona, generosa, desinteresada y solidaria.